Nunca podemos saber qué quiere el otro o por qué nos quiere, eso es un eterno misterio ¿Por qué siempre caemos en la trampa de dar respuestas apresuradas? Si dejáramos de adivinar y le diéramos la chance al otro de demostrarnos qué siente, qué quiere y por qué nos quiere tal vez nos sorprenderíamos. ¿Qué quiere el otro de mí? No sé, me quiere por las razones que sea, me quiere..

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